En esta semana fue aprobada por unanimidad del pleno del ayuntamiento de Móstoles (PP-PSOE-IU) la petición de ser subsede olímpica en la candidatura de la ciudad de Madrid para los juegos de 2020.A primera vista, parece que dicha opción es beneficiosa para Móstoles, tanto por la imagen que daría de nuestra ciudad durante los juegos, como por los beneficios económicos que se obtendrían en el desarrollo de las actividades deportivas. Sin embargo, la duda surge en el coste que nos supondría a todos los mostoleños en infraestructuras para llegar a ser subsede olímpica y si los beneficios que se obtendrían por ser subsede olímpica compensan dichos costes.
En este punto, caben mantener dos posturas. Si el desarrollo de las actividades deportivas se desarrollan en el gran (y costoso) pabellón deportivo que se está construyendo en el polideportivo de Soto, está claro que sería una buena forma de darle utilidad a dicha gran infraestructura, ya que además la inversión ya se está realizando actualmente, y no supondría un gran coste adicional en el futuro.
Ahora bien, si fuera necesario llevar a cabo otras grandes inversiones (aspecto que no es nada descartable), la situación cambia, porque cabe plantearse si de verdad podemos afrontar la inversión en una situación económica como la actual, con los grandes problemas de financiación existente para las administraciones públicas, arriesgándonos por otro lado, a que ocurra a pequeña escala lo que ocurre actualmente en la ciudad de Madrid, donde se han llevado a cabo gran obras en infraestructuras deportaivas (véase la caja Mágica en la ciudad de Madrid), que han ido en detrimento de los polideportivos públicos, que son los que al final los ciudadanos usamos de forma cotidiana.
Con esto, lo único que que quiero decir es que ser subsede olímpica sería una buena noticia para Móstoles, pero es necesario que nos detengamos a analizar (algo que por otro lado es totalmente lógico y que a veces nuestra clase política parece obviar) si de verdad una ciudad como Móstoles, con una deuda municipal superior a los 100 millones de euros, y con un panorama económico general negativo donde acecha el recorte de servicios públicos, se puede permitir el lujo de ser subsede olímpica con el coste que ello conlleva, dejando de atender otras necesidades de nuestra ciudad.
En otras palabras, como mostoleño, me ilusiona que Móstoles sea subsede olímpica, pero, analizándolo fríamente, y considerando la situación económica actual, es necesario saber si nos lo podemos permitir, y no dejarnos llevar solamente por la cabezonada de nuestros políticos.
Como se observa en este breve post, se recoge una idea obvia de la cual no haría falta recalcar, consistente en presentar a Móstoles como subsede olímpica si de verdad se puede afrontar económicamente, pero es que a veces, estas ideas tan sencillas son dejadas de lado por nuestros gobernantes, y nos encontramos luego administraciones públicas con deudas monstruosas e insostenibles...
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